Vosotras sabéis lo que es una "noche toledana", ¡verdad!. Pues esa es la que me ha tocado a mi vivir la noche pasada.
Llevaba unos días (desde la primera noche del año..."esa noche!") un tanto afectada en mi yo interno por los acontecimientos y la medida desmesurada que estaba tomando mi ego, y alardeando ante mis amigas de mi yo externo por lo echa polvo que estaba después de la movidita Nochevieja. Mostrando con orgullo mis heridas de guerra y disfrutando esos dolores tipo agujetas que se te quedan hasta en las fosas nasales después de no..."hacer deporte"...durante mucho tiempo, y pegarte una paliza el día que te viene Dios a ver...¡como si no hubiera un mañana!. ¿Qué puede hacer una cuando sólo le tocan dos "Nocheviejas" al año, si no vocearlas alto y claro?. ¿Qué puede hacer una si es tan elitista a la hora de buscar un personal training?.
A lo que íbamos. Vuelta pa'cá...vuelta pa'llá, dolores musculares, presión en los flancos al respirar profundamente, ardor en la garganta, ojos cargados...coño, ¡que lo que tengo es gripe!. Como diría mi madre... "que poco dura la alegría en la casa del pobre".
No hay comentarios:
Publicar un comentario